In Tratamiento con acupuntura permanente

La enfermedad de Alzheimer afecta a gran parte de las neuronas y el tejido cerebral, causando un encogimiento dramático con el tiempo y dañando casi todo su funcionamiento. El deterioro de la calidad de vida del paciente es un hecho evidente, que impacta no solo sobre su desenvolvimiento, sino también en la rutina diaria de sus seres queridos. A continuación, vamos a hablarle sobre el cerebro con Alzheimer. ¡Siga leyendo!

En la actualidad, los médicos explican que el principal cambio asociado al proceso del envejecimiento no apunta al daño de las neuronas solamente, ya que la disminución de las conexiones y el tamaño del cerebro con Alzheimer involucrado son dos factores claves reflejados en un individuo con un diagnóstico claro.

Por otro lado, otro dato importante es que no todas las regiones se ven impactadas de la misma forma por la vejez. Aquellas que se relacionan con la memoria, el aprendizaje, la capacidad de planificación y la velocidad de procesamiento son las que se ven más dañadas en personas sanas de avanzada edad, por lo que es normal observar cierto declive.

Ante esta realidad, vale la pena preguntarse por qué se deteriora un cerebro con Alzheimer. El problema aquí es que la cantidad de neuronas que se pierden hace que aparezcan dos tipos de alteraciones: la impresionante acumulación de placas de proteína beta-amiloide y, adicionalmente de ovillos neurofibrilares de proteína Tau. Ambos hechos hacen que se aceleren procesos de toxicidad e impidan la comunicación entre neuronas.

Todo esto ocurre en una zona del cerebro llamado hipocampo, donde empiezan los primeros daños que desata el Alzheimer. El funcionamiento de esta zona es vital para la creación de nuevas memorias y el aprendizaje y, por eso es que los pacientes suelen tener dificultades de este tipo en la fase inicial.

Cerebro con Alzheimer y sin Alzheimer

cerebro con alzheimer sin alzheimer

La afectación en el área mencionada no queda allí y el deterioro se acentúa. La afectación en el tejido es lo que abrirá las puertas a otros síntomas, como los continuos cambios en la personalidad, la capacidad para tomar decisiones y dificultades en la comunicación interpersonal.

Ahora bien, el exceso de ovillos y placas es la constante que incita en la degeneración de las células porque interrumpen el proceso natural de las neuronas sanas (comunicación, metabolismo y reparación). En consecuencia, el sistema deja de trabajar correctamente y, finalmente mueren causando las dificultades en la memoria.

En un cerebro sin Alzheimer, las conexiones neuronales no han sufrido daños de forma acelerada, al menos hasta que la oxidación que ocurre por el envejecimiento no comience a causar estragos. No obstante, cuando el trastorno aparece, cambia el funcionamiento del organismo y las manifestaciones de la enfermedad no tardan en aparecer.

Cómo afecta el Alzheimer al cerebro

El daño que ocasiona la enfermedad sobre el tejido del cerebro abarca varias zonas:

  • La corteza disminuye de tamaño, dañando las áreas usadas para pensar, hablar y memorizar.
  • El hipocampo se encoge y reduce la capacidad de obtener nuevos recuerdos.
  • Los ventrículos crecen de tamaño.
  • Baja el número de neuronas y se reúnen en marañas.

Lamentablemente, no se ha encontrado una cura definitiva para esta enfermedad, así como sucede con muchos trastornos neurológicos. Por lo tanto, es imprescindible combinar un tratamiento que recomiende el neurólogo y una terapia alternativa para recuperar la calidad de vida de los pacientes.

Una de los métodos terapéuticos más efectivos es la Auriculoterapia, que consiste en la colocación de unos microimplantes en la oreja y en el pabellón, para enviar estímulos continuos permanentes al cerebro con Alzheimer. De acuerdo con los expertos, los individuos consiguen aliviar los síntomas con la ayuda de esta práctica, lo cual beneficia al propio paciente y a sus cuidadores.

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