La atrofia cortical es la reducción progresiva del volumen de la corteza cerebral, observable mediante técnicas de neuroimagen. Su aparición está asociada a diversas patologías neurodegenerativas, siendo una de las más conocidas la enfermedad de Alzheimer.
En casos como la atrofia cortical posterior (ACP), esta pérdida afecta preferentemente las regiones parieto-occipitales, lo que genera alteraciones visuoespaciales, como dificultades para reconocer objetos, leer, o calcular. A diferencia del Alzheimer típico, donde el déficit principal es la memoria episódica, la ACP suele comenzar con trastornos visuales, pese a compartir el mismo sustrato histopatológico (placas de β-amiloide y ovillos de tau).
¿Qué ocasiona la atrofia cortical?
La causa principal de la atrofia cortical en este tipo de enfermedades es la degeneración neuronal provocada por acumulación de proteínas tóxicas. En el Alzheimer, el hipocampo y la corteza temporal medial son las primeras zonas afectadas, mientras que en la ACP lo son las áreas visuales.
Además, según el estudio clínico y cognitivo de pacientes con ACP desarrollado por Carvajal-Castrillón y colaboradores, esta variante presenta un patrón neuropsicológico diferenciado incluso frente al Alzheimer familiar precoz causado por mutaciones genéticas como la E280A de la presenilina-1.

¿Es la atrofia cerebral lo mismo que la enfermedad de Alzheimer?
No necesariamente. Aunque la atrofia cerebral es uno de los signos característicos del Alzheimer, también aparece en otras condiciones como la ACP o la demencia frontotemporal. El Alzheimer es una enfermedad con criterios clínicos y patológicos bien definidos, mientras que la atrofia cerebral es un hallazgo estructural.
En el estudio publicado por Caprile et al. (2009), se observa cómo los pacientes con ACP presentan un rendimiento significativamente mejor en pruebas de memoria episódica verbal respecto a los de Alzheimer típico, pero muestran un peor desempeño en tareas visuoespaciales y praxias constructivas. Esta evidencia subraya la necesidad de una evaluación neuropsicológica completa para un diagnóstico preciso.
| Aspecto | Alzheimer típico Memoria | Atrofia cortical posterior (ACP) Visuoespacial |
|---|---|---|
| Síntoma principal | Pérdida de memoria episódica | Alteraciones visuales y espaciales |
| Zonas cerebrales afectadas | Hipocampo y corteza temporal medial | Regiones parieto-occipitales |
| Inicio de la enfermedad | Trastornos de memoria | Problemas visuales (leer, calcular, reconocer objetos) |
| Evolución de la memoria | Empeora desde fases iniciales | La memoria se conserva más tiempo |
| Alteraciones más destacadas | Desorientación, dificultades en tareas cotidianas | Dificultades visuoespaciales y praxias constructivas |
| Pruebas útiles | Pruebas de memoria y orientación temporal | Pruebas visuoespaciales y neuroimagen |
Patrones de deterioro diferenciados
La atrofia cortical en enfermedades neurodegenerativas no se manifiesta de la misma forma en todos los pacientes.
Comprender las diferencias clínicas y cognitivas entre variantes como la ACP y el Alzheimer típico permite no solo mejorar el diagnóstico, sino también ajustar las estrategias terapéuticas.
Los trabajos de Carvajal-Castrillón et al. y Caprile et al. coinciden en señalar que, aunque estas formas de demencia puedan compartir una base patológica común, sus manifestaciones clínicas y perfiles neuropsicológicos son distintos, lo que refuerza la importancia de un abordaje individualizado en cada caso.
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