La dieta cetogénica beneficiosa frente al Parkinson   ¡Actualizado!


 

La dieta cetogénica beneficiosa frente al Parkinson

Las pautas alimenticias pueden ayudar a optimizar el estado de los pacientes de Parkinson y es por ello que en Centro de Medicina Neuro-Regenerativa recomiendan la dieta cetogénica como parte del tratamiento de la enfermedad.

Se trata de una dieta que va mucho más allá de la pérdida de peso siendo beneficiosa para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por el Parkinson y otras muchas enfermedades.

Además, es una dieta preventiva frente a la diabetes de tipo 2 (la más común).

Su base científica es la cetosis, una situación del metabolismo que tiene su origen en un déficit de carbohidratos ante el que nuestro organismo genera unos compuestos llamados cuerpos cetónicos.

Estos cuerpos descomponen la grasa y la utilizan como fuente de energía para nuestro corazón y nuestro cerebro.

Para entenderlo mejor hay que saber que contamos con dos grandes fuentes de energía a través de los alimentos:

-Por un lado, al ingerir carbohidratos, nuestro organismo los procesa y extrae la glucosa manteniendo así nuestras reservas de glucógeno.

-Por otro lado, nuestro cuerpo cuenta con otras reservas que en este caso le llegan de la mano de las grasas.

La primera de ellas (la glucosa) se metaboliza muy rápidamente y, por tanto, el rendimiento energético es muy bajo de modo que nuestras reservas pronto desaparecen.

La segunda fuente de energía es más eficiente pues no se agota con tanta facilidad como la que proporcionan los carbohidratos ya que para ello es necesario el ayuno o la cetosis a la que nos estamos refiriendo.

Es decir, que la reducción del consumo de carbohidratos en favor del consumo de las reservas grasas es la clave de la dieta cetogénica.

Una manera de “quemar grasa” que evita que utilicemos los glúcidos (provenientes de los carbohidratos) como fuente principal de energía.

Este mecanismo se ha demostrado beneficioso, entre otros, contra la epilepsia, el Parkinson e incluso para detener el crecimiento de tumores dado que las células cancerosas se alimentan de glucosa.

Las grasas “buenas” en la dieta cetogénica

Para ello se deben consumir carbohidratos de manera moderada y aumentar el consumo de las llamadas “grasas buenas” presentes en los aguacates, el aceite de oliva virgen, los pescados ricos en Omega como el salmón o las sardinas, los frutos secos como las nueces y los cacahuetes y las semillas de calabaza, sésamo o comino, entre otros alimentos.

Hasta ahora se consideraba que la fuente de energía que proporcionan las grasas no era adecuada para nuestro cerebro pero las nuevas corrientes científicas sostienen que los cuerpos cetónicos que surgen en el proceso de cetosis sí son adecuados para él.

Recomendación: para iniciar cualquier tipo de dieta conviene hacerlo bajo la supervisión de un especialista.

 

 

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